Comprar y asegurar tu coche: todo sobre ruedas

Para ser propietario de un coche no solo hay elegir el modelo de moda y comprarlo. Se trata de una labor importante y que requiere atención, y conocimientos, por lo que no está de más acudir a un experto para tomar en consideración todos los detalles necesarios.

Vamos a ver unos cuantos de ellos que nos serán útiles para su posterior uso, seguridad y mejor trato por parte del seguro.

Debes saber que los coches con menor relación peso/potencia, es decir los que pesan poco y tienen una potencia de motor elevada, sufren accidentes más graves y por lo tanto son penalizados en la prima del seguro. Si puedes elije un coche con una relación entre el peso y la potencia del motor en el entorno de los 10 kg/CV (7,4 kg/kW). Para un vehículo medio claro, por debajo de esa relación, menos kilos de peso por cada caballo de potencia, ya sabes que tu seguro puede ser más caro.

 

Otro aspecto a tener en cuenta es el color del vehículo, es cierto que cada poco se pone de moda un determinado color que hace que las calles se llenen de coches plata, luego blancos, etc. Al pensar en el coche que te vas a comprar y el color que mas te gusta, no olvides considerar que los colores más claros son más seguros, especialmente si lo utilizas en carretera y a horas de cambio de luz como el amanecer o el anochecer. El blanco el más seguro, en el sentido opuesto el negro es el menos seguro a esas horas.

Teniendo en cuenta el uso que demos al vehículo, hay que dedicar algo más de tiempo al tipo de coche que elegir, si solo lo dedicaremos a desplazamientos urbanos será muy distinto de un uso intensivo en carretera por motivos de trabajo. Se trata de equilibrar tamaño, prestaciones y elementos de seguridad activa. Y en la elección también tendrá su peso la relación entre todas esas características y el precio.

 

Pero una vez nos lo entregan no hemos terminado, más bien hemos empezado. Si ya tienes coche sabrás por experiencia que hay un montón de cosas, trámites y precauciones que se deben tener en cuenta como propietario de un vehículo. Y uno de los temas imprescindibles es el seguro del coche. Antes de retirarlo del concesionario habrás tenido que elegir el tipo de seguro que contratar, ya sabes que es obligatorio y no podrás circular con el coche si no cuenta con el correspondiente seguro. ¿Cuál elegir?.

Es habitual oír que para un coche nuevo, recién comprado, la recomendación es que el seguro debe ser el conocido como a todo riesgo y que corresponde al que incluye los daños propios del vehículo, aun cuando en un accidente o colisión no intervenga un tercer vehículo. Ésta modalidad es más cara que otras disponibles y merece la pena detenerse a valorar si será la mejor. Es hora de considerar que uso hacemos del coche y que tipo de conductor somos, incluso si solo será conducido por una persona de la familia o por el contrario lo utilizarán varios miembros indistintamente.

 

También debemos valorar el tipo de estacionamiento habitual con el que contará el coche, no es lo mismo tener un garaje individual que un garaje colectivo, y por supuesto muy diferente si el vehículo está permanentemente en la calle. Eso influye directamente en la conservación del coche y por lo tanto en el riesgo de sufrir daños propios sin contrario, que tiene un impacto directo en el precio del seguro a contratar. Probablemente si cuentas con un garaje y el uso del vehículo es solo ocasional, y además por la misma persona, puedes ahorrar contratando un seguro de daños a terceros y añadir otras garantías cómo pérdida total, cristales, robo y otras.

Esas garantías son las principales de un seguro de coche, pero cada año surgen algunas nuevas, y servicios complementarios, que hacen interesante dedicar unos minutos a valorarlas y tienen mucho que ver en la elección personal de tu seguro.

 

Para organizarte bien es importante agruparlas por tipo de garantía y así puedes encontrar las que se dirigen a complementar las del vehículo y las que van dirigidas a las personas. Estas últimas son las que se refieren tanto al conductor como a los ocupantes del vehículo. Si sueles utilizarlo para viajes frecuentes, y lo haces con otros miembros de la familia, te puede interesar contar con una garantía de asistencia en viaje que cubra, además del vehículo por cualquier percance, a las personas que viajáis en él. Es muy útil para situaciones imprevistas relacionadas con la salud, los gastos de continuación del viaje si el vehículo queda averiado, una hospitalización, etc. Todo ello está explicado en las condiciones generales de las pólizas y se pueden consultar incluso en Internet.

 

Infórmate y elije el mejor seguro para tu caso concreto, si lo necesitas solicita la ayuda de un agente de seguros, es una decisión que te puede reportar muchos beneficios y evitarás pasar malos tragos.