El seguro médico o cómo curarse en salud

Sin duda no hay nada más importante que contar con una buena salud. Es la base para la felicidad y el bienestar de cada persona. Sin embargo, en nuestro país la sanidad pública no responde del todo a las necesidades de cada paciente. Pese a que su fama, en lo que respecta a la calidad y al buen servicio que presta a los ciudadanos es merecida, es cierto que existen algunos factores que hacen que la prestación de este derecho ciudadano no sea la deseada al 100%. Especialmente en lo que respecta a las largas esperas que muchos deben soportar para que se les preste atención, una carencia que se ha visto agravada con la llegada de la crisis económica, y a la consecuente reducción de medios no sólo humanos, sino también materiales.

La vía para recibir una atención médica que no resulte insuficiente durante los 365 días del año es la contratación de un seguro privado de salud. Con él nos aseguramos, valga la redundancia, una atención temprana sea cual sea nuestra dolencia, desde un leve catarro a una enfermedad grave. Las compañías han reaccionado también a la situación actual y han trabajado en la elaboración de seguros asequibles para los ciudadanos, con el fin de que su contratación sea accesible económicamente para un mayor número de personas.

El seguro médico que se contrata con más asiduidad es el básico, el de cuadro médico. Gracias a él podremos acudir a consulta cuantas veces lo necesitemos y en la mayoría de los casos con un tiempo de espera muy reducido. Ello otorga la tranquilidad de saber que contaremos con atención médica siempre que lo necesitemos y prácticamente al momento.

Dentro de esta modalidad contamos además con diferentes opciones de contratación, desde el cuadro médico sencillo (con o sin copagos) al cuadro médico más reembolso.

En el primero de los casos el cliente puede elegir entre todos los especialistas y centros médicos con los que la compañía tiene un acuerdo, lo que le ofrece una amplia gama de opciones. En la modalidad con copagos el contratante abona una cantidad anual inferior por estar asegurado, pero debe pagar una pequeña cantidad cada vez que acude al médico; en el segundo el precio es superior pero indiferente del número de visitas que se realicen durante el periodo de contratación del seguro, sea una o varias veces al año.

En cuanto a la opción de cuadro médico más reembolso… la diferencia es que el abanico de atención se amplía no sólo a los profesionales y centros médicos que han cerrado un acuerdo con la aseguradora de turno, sino también al resto de profesionales de la medicina. Podríamos definirla como una atención a la carta, lo que como es lógico supone por contra un desembolso mayor de prima por parte del cliente. En esta modalidad la compañía reembolsa al asegurado un porcentaje de la factura del médico cuando el profesional elegido no está en el cuadro médico.

Por supuesto, cuando hablamos de seguros médicos no podemos dejar de referirnos al dental, que en la práctica totalidad de los casos se ubica en el mercado como un seguro médico diferenciado. Los gastos odontológicos suelen ser elevados y por ello esta especialidad de la medicina continúa siendo un mundo aparte, aunque las aseguradoras intentan -en la medida de lo posible- poner a la disposición del cliente de un nivel adquisitivo medio ofertas más asequibles económicamente.

 

Las preexistencias

A la hora de referirnos a este tipo de seguros tenemos que hablar también de otro factor a tener en cuenta, el de las preexistencias. Las compañías aseguradoras quieren, nunca mejor dicho, curarse en salud, y por ello solicitan conocer el historial médico del cliente a la perfección antes de la firma de la póliza. Su objetivo es el de conocer las patologías previas de cada solicitante, que está en la obligación de hacérselas saber a la aseguradora, al igual que el cliente tiene el derecho de conocer a la perfección, y sin letras pequeñas, la oferta de ésta. Un acto de transparencia mutua será el mejor escenario antes de que empresa y cliente decidan iniciar o no un camino juntos, como en toda buena relación que se precie.

La contratación de los seguros médicos se lleva a cabo mediante un (generalmente) sencillo pero completo contrato firmado entre el cliente y la aseguradora. Por fortuna internet ha facilitado mucho las cosas en los últimos tiempos y a los interesados les resulta mucho más fácil que antes conocer -de primera mano y con comodidad- los tipos y condiciones de cada seguro de salud, y compararlos con los de otras compañías. Otro factor positivo que se ha consolidado recientemente es el de la flexibilidad o adaptabilidad de los seguros a las necesidades, circunstancias e intereses de los asegurados; no sólo en cuanto a las coberturas, sino en lo que respecta a las condiciones económicas de la contratación, en la búsqueda de las compañías de llegar a más gente al ofrecer un servicio más completo y personalizado.