Traslados: un factor fundamental en los seguros de decesos

Sin lugar a duda, las coberturas con respecto a los traslados son un factor relevante que debemos tener en consideración cuando hablamos de seguros de decesos, un asunto crucial muy a tener en cuenta a la hora de contratar una póliza de este tipo.

Por ello, recomendamos leer detenidamente qué nos tiene que ofrecer cada compañía a este respecto, pues una buena parte de las coberturas referentes a seguros de decesos están relacionadas directa o indirectamente con esta cuestión fundamental.

 

En primer lugar, nos referiremos a lo más obvio, la cobertura económica del importe relativo al traslado del cadáver al tanatorio y al cementerio, algo que todas las compañías de seguros incluyen sin excepción al tratarse del servicio básico. Otro de los indispensables que toda compañía aseguradora debe procurar al contratante son los traslados – y repatriación – de los restos mortales desde otras localidades, tanto nacionales como internacionales (con la habitual limitación de que los viajes al extranjero deben ser inferiores a 60 días).

Hasta ahí las coberturas que a cualquiera se le ocurrirían a bote pronto. Sin embargo, habitualmente se ofrecen muchos más servicios en relación al ámbito de los traslados que no son tan conocidos y que conviene tener en cuenta a la hora de contratar un seguro de decesos. Algunas coberturas contemplan la ayuda al asegurado sin necesidad de que se produzca su fallecimiento, como es el caso de la repatriación sanitaria urgente -en caso no sólo de enfermedad, sino también de accidente-, apartado que muchas compañías incluyen en su oferta incluso para los familiares.

También es habitual la inclusión de cláusulas que conlleven ventajas no sólo para el asegurado sino para sus allegados. En varios seguros de decesos se preocupan además por casos como el de la muerte de un familiar, cubriendo el dinero del coste del regreso anticipado del asegurado a España en caso de fallecimiento de una persona de su misma sangre; o el del propio desplazamiento de un familiar para acompañar el cadáver, acudir al lugar del fallecimiento o pasar noches de hospital con el enfermo.

Los seguros de decesos son cada vez más completos e incluyen a menudo coberturas adicionales como las de asistencia en viaje, en el caso de que el asegurado o un familiar cercano precisen de desplazarse por motivo de un fallecimiento.

También podemos referirnos a otras menos conocidas que incluyen las ofertas más completas (y también, habitualmente, más costosas). Por ejemplo, la cobertura de demoras en viajes nacionales -que comportan indemnizaciones en caso de retraso en los medios de transporte en España- la de anulación de viaje, siempre que éste se produzca dentro de nuestro país; o la localización de equipajes en caso de que se hayan perdido.

En el ámbito internacional, los seguros de decesos también nos pueden garantizar, además de la ya mencionada repatriación sanitaria, la cobertura del desplazamiento de un familiar; el regreso anticipado de los asegurados en casos de muerte de familiares de primer grado o incendios en la residencia; o el retorno desde el extranjero de la familia del contratante en transporte ordinario en caso de muerte de éste.

Además, en los seguros de decesos también podemos referirnos a otras coberturas no relacionadas directamente con el ámbito de los traslados pero sí indirectamente. La lista de servicios integrados en algunas de las propuestas es interminable: desde un servicio de información para los viajes que se realicen al extranjero hasta la teleasistencia domiciliaria, en caso de que el asegurado se halle en una situación de dependencia; desde una cláusula de localización de equipajes en viajes por España (que garantiza la colaboración de la compañía en las gestiones de búsqueda e indemnizaciones en caso de pérdida) hasta una cobertura de accidentes que contemple indemnizaciones económicas en función del percance sufrido.

Como vemos, las posibilidades que tenemos a la hora de contratar un seguro de decesos son múltiples, y sus coberturas van mucho más allá de los gastos del sepelio y de los traslados. No en vano estos seguros son los más contratados en España después de los de vehículo, ya que por desgracia la muerte es una certeza y muchas personas deciden cubrirse (a ellos y a sus familiares) ante esa realidad que llegará tarde o temprano.

Las compañías de seguros conocen de sobra esos datos, y por eso han trabajado en la elaboración de ofertas tan amplias como las que acabamos de citar. Prácticamente todo puede asegurarse mediante una póliza de decesos, incluidas aquellas coberturas que no estén relacionadas directamente con el fallecimiento (viajes, hospitalización, asistencia…). Los traslados no son una excepción a esa norma, y como vemos todo está contemplado en esa materia en cuestión de seguros. Es importante informarse bien y, en caso de contratar un seguro de decesos, elegir el que creamos más adecuado sabiendo que el límite prácticamente lo pone la imaginación… y claro, el dinero que queramos o podamos invertir.