Sanidad privada: curarse en salud

El amor y el dinero son importantes, y mucho, pero la base de la felicidad humana, la primera piedra, pasa por tener salud.

Por fortuna en España gozamos de un servicio de sanidad pública que garantiza la atención sanitaria a todos los ciudadanos, tanto en los casos leves como en los graves y urgentes y que supone una baza importante desde hace décadas en nuestro país al no vincular las posibilidades económicas de cada persona a la calidad de la atención recibida, ofreciendo respuesta a todos sea cual sea su situación.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. La sanidad pública, tradicionalmente con una merecida fama positiva en lo que respecta a la calidad de su servicio y a la valía de sus profesionales, se queda en muchas ocasiones corta para responder a la demanda de la población. En primer lugar en lo que respecta a las listas de espera, puesto que el número de personas que necesita atención médica es muy elevado y en ocasiones los medios humanos y materiales para responder a ella resultan escasos.

La crisis ha agravado esta realidad en nuestro país. Muchas personas deben esperar semanas, e incluso meses, antes de ser atendidas, en muchas ocasiones aquejadas de una enfermedad grave… y ese es el principal lunar de la sanidad pública española.

Sería estupendo poder tener un sistema de atención pública que respondiera a nuestras demandas de atención y a nuestros problemas de salud y los de nuestros familiares, pero por desgracia ese no es el escenario en el que nos encontramos en la actualidad. Ante esta situación cobra una mayor importancia la sanidad privada. Contratar un seguro de salud, pese al esfuerzo económico que debamos realizar, aparece en el horizonte como una buena opción por muchos motivos. El principal de ellos es sin duda la rapidez en la atención, en la realización de pruebas diagnósticas e intervenciones quirúrgicas, solventando el principal déficit de la pública y pudiendo acudir al médico cuando se necesite sin necesidad de esperar durante meses. Las pruebas de diagnóstico también se pueden realizar con prontitud, incluidos los análisis clínicos de sangre u orina.

Otra ventaja importante es la de poder elegir el hospital o centro médico en el que el cliente quiere que se le ingrese y atienda; y no sólo el lugar, sino hasta el profesional que se va a hacer cargo de su situación. Los seguros de salud también dan la opción al firmante de obtener de manera cómoda una segunda opinión médica si así lo desea y por supuesto otra ventaja es la agilidad en el tiempo de atención en las urgencias médicas.

La movilidad geográfica es otro de los puntos fuertes de la sanidad privada, pues la decisión (o necesidad) de acudir al médico no tiene que producirse cerca del lugar de residencia de la persona sino en cualquier centro del territorio nacional. Además, ofrece una mayor garantía de cuidado en caso de urgencia si nos encontramos en otro país ya que las compañías españolas habitualmente tienen acuerdo con otras extranjeras (bien sean aseguradoras de salud o centros médicos) para facilitar atención internacional a sus clientes.

Y podemos hablar de otras ventajas como la -habitualmente- alta calidad de los servicios ofrecidos y del operativo médico a nuestro servicio, la inclusión de la atención dental o la ayuda que suele suponer, pese a las críticas recibidas, a la hora de aligerar las listas de espera en la sanidad pública. En este sentido hay que apuntar también que disfrutar de las ventajas de un seguro médico privado no incompatibiliza el derecho de atención en la sanidad pública si así se desea, por lo que el contratante puede estar plenamente tranquilo.

Los ciudadanos parecen valorar todas estas ventajas. En los últimos años se ha producido un gran incremento del número de asegurados en la sanidad privada, que ayuda sus clientes a completar los servicios que ofrece la pública y les hace sentirse protegidos y atendidos correctamente en caso de que precisen de atención médica.

El pero en todas estas ventajas es el precio, que habitualmente ha sido elevado en la sanidad privada. Sin embargo, la cantidad de aseguradoras existentes en este ámbito y su adaptación a la situación económica actual -apostando por una reducción de las tarifas y ofreciendo a los interesados una mayor flexibilidad en los pagos- provocan que contratar un seguro de salud privada no resulte prohibitivo en la mayoría de los casos. Todo consiste también en una buena labor de información por parte del cliente antes de contratar el seguro que mejor se adapte a sus circunstancias personales y económicas. Y si hay que hacer un esfuerzo para curarse en salud no estará de más: más vale prevenir que curar.

Diego Fernández Torrealba