Pruebas de diagnóstico, su importancia en el seguro médico privado

Hoy vamos a hablar de un importante apartado de coberturas de una relevancia fundamental en todo seguro privado de salud. Nos referiremos a las pruebas de diagnóstico.

Estas son diferentes herramientas y procedimientos destinados a conocer la existencia o no de una enfermedad, trastorno o patología, su grado de intensidad o su nivel de avance o retroceso. Pruebas especiales o, simplemente, rutinarias (pero no por ello prescindibles) con el fin de que podamos comprobar que nuestra salud es la adecuada o, si no es así, cuáles deben ser los pasos a seguir para tratar de recuperarnos. La mayoría de nosotros las hemos realizado, o las vamos a realizar en algún momento de nuestra vida, ya que son que imprescindibles para un buen diagnóstico médico y hay que tenerlas en cuenta cuando estamos pensando contratar un seguro médico.

Las pruebas de diagnóstico suponen, por lo tanto, un importante paso previo para quienes las llevan a cabo; bien como elemento de valoración posterior a una operación quirúrgica; bien al inicio, continuación o finalización de un tratamiento médico determinado; o bien para ofrecernos la tranquilidad, a ciencia cierta, de que hemos sido capaces de superar cierta dolencia, lesión o enfermedad. Resultan cruciales a la hora de gozar de una adecuada atención médica en la actualidad, y por ello forman parte de los habituales cuidados sanitarios al servicio del ciudadano tanto en la medicina pública como en la privada. Esta última amplía la oferta de pruebas a la disposición de los clientes que la contraten y acorta por lo general los plazos de espera para las intervenciones, además de ayudar a la agilización y descongestionamiento del sistema público.

 

Leer las condiciones de la póliza

Una vez reseñada su importancia, vamos a centrar el foco en su conexión con el ramo de los seguros médicos. Hablando en líneas generales tenemos que señalar en primer lugar que casi todas las compañías aseguradoras de este ámbito (por no decir todas) las incluyen hasta en su seguro más básico. Pero eso no quiere decir que la oferta sea prácticamente la misma en este sentido, pues es conveniente siempre leer detenidamente la póliza.

Generalmente las pruebas más extendidas y básicas (radiologías, análisis de sangre, tacs…) están incluidas en el seguro básico que contratemos sea cual sea la compañía, pero las más avanzadas  pueden no estar incluidas y formar parte del grupo de coberturas ampliadas. Por ello, debemos analizar bien qué incluye nuestro seguro y qué no, especialmente sin consideramos opciones básicas de seguro o de bajo precio.

Estas opciones, como la de cuadro médico sin hospitalización o la de cuadro médico con copago, lo más normal es que nos cobren una pequeña cuota por cada prueba que realicemos (radiografías, radiologías, ecografías, revisiones cardiológicas u oftalmológicas, análisis clínicos, electrocardiogramas…) o una de mayor cuantía en el caso de otros tests: resonancias magnéticas, colonoscopias, endoscopias, escáneres, tomografías axiales computerizadas (TAC), eco-dopplers en color… Hay que señalar además que como es obvio existen otros factores que influyen en el precio final a desembolsar por nuestro seguro, como la edad, el trabajo o las circunstancias personales de salud de cada uno.

 

Las pruebas de diagnóstico, al detalle

Un seguro de salud incluye un abanico muy amplio de pruebas de diagnóstico, aunque bastantes de ellas no forman parte del seguro básico y para tener acceso a las mismas debamos hacernos con una cobertura ampliada o pagarlas como un servicio aparte merced a los copagos. En líneas generales son estas:

  • Anatomía patológica y citología.
  • Cardiología: coronografía, ecocardiografía, electrocardiografía, cateterismos cardíacos y pruebas de esfuerzo.
  • Análisis clínicos: laboratorio con pruebas bioquímicas, enzimáticas y radioinmunoensayo. Análisis de sangre, de orina, de heces, de esputo, seminogramas…
  • Medicina nuclear: estudios nucleares con gammagrafías de hígado y vías biliares, tiroides, óseas, pulmonares y cerebrales. Tomografía por emisión de positrones (PET)
  • Técnicas de diagnóstico por la imagen: ecografías, mamografías, radiologías (convencionales, con contraste, invasivas), eco-dopplers, densitometrías óseas, resonancias nucleares magnéticas, punciones y aspiraciones de órganos, tomografías axiales computerizadas.
  • Endoscopias bronquiales (broncoscopia), digestivas y urológicas (cistoscopia, cistometría, urodinamia).
  • Neurofisiología clínica: electroneurofisiología (electroencefalografía, electromiografía, potenciales evocados y polisomnografía).
  • Estudio mediante otoemisiones.
  • Pruebas ginecológicas: amniocentesis, papanicolau, histerosalpingografía.
  • Pruebas oftalmológicas: fundoscopia, agudeza visual, tonometría, campimetría, angiografía de retina, tomografía de coherencia óptica.

Como hemos visto es necesario contar con pruebas de diagnóstico y no pueden faltar de un buen seguro, informarse y leer las condiciones e la póliza nos permitirán elegir adecuadamente.