Sistemas de salud alrededor del mundo

 

Todos tenemos, en mayor o menor medida, una idea clara de cómo funcionan el sistema de sanidad privada y los seguros médicos en nuestro país y nos habremos creado una determinada idea y una opinión formada acerca de estos sistemas de salud.

Pero miremos mediante este post un poco más allá y veamos las condiciones que presenta este ámbito asegurador en otros lugares del planeta, con sus ventajas y desventajas, sus aciertos y puntos débiles. Como es imposible abarcar en unas cuantas líneas la situación de la sanidad en todo el planeta Tierra, hemos escogido únicamente algunos casos por resultar significativos.

Comenzamos nuestro viaje desplazándonos hasta Holanda, donde se da una curiosa situación que sin embargo tiene bastante aceptación por parte de la ciudadanía. Todo el sistema sanitario está en manos de empresas privadas, si bien el gobierno se encarga de tutelar, facilitar y garantizar la atención médica a los ciudadanos del país.

Todos los residentes en Holanda están obligados a contratar un seguro médico con una compañía de seguros de la nación, si bien tienen total libertad para elegir. El Ejecutivo se encarga de determinar qué cubre el seguro médico básico (que los ciudadanos tienen obligación de suscribir), si bien es posible contratar coberturas extra. El coste del mismo no suele ser especialmente elevado para un país con un buen sistemas de salud económico, alrededor de 100 euros mensuales, y el cuidado que proporciona su contratación es amplio.

Nos vamos cerca, a Gran Bretaña, donde nos encontramos con una organización bastante distinta. Allí, el Sistema Nacional de Salud se encarga de la sanidad pública, cuyos servicios no son siempre gratuitos y presentan algunas carencias como la amplitud de las listas de espera. Así las cosas, muchos británicos apuestan por la sanidad privada si se lo pueden permitir, y cada vez más empresas ofrecen ese tipo de cobertura médica a sus empleados.

 

El controvertido sistema de Estados Unidos
Cruzamos el Atlántico para desplazarnos a Estados Unidos, cuyo sistema sanitario es famoso porque despierta bastante controversia y debate a este lado del charco. El centro de la polémica reside en la realidad de que en el país norteamericano no existe un seguro médico universal gratuito, sólo las personas con muy pocos recursos económicos pueden acceder a él. El seguro privado es la única opción a menos que se quieran desembolsar cantidades realmente altas por el tratamiento sanitario que se necesite. La buena noticia es que tanto las universidades como las empresas suelen facilitar (en mayor o menor medida) a sus estudiantes y trabajadores el acceso al seguro privado de salud.

De Norteamérica pasamos a Suramérica deteniéndonos en Uruguay, cuyo sistema sanitario -en el que conviven la atención médica privada y la pública- tiene una buena fama pese a sus fallos, que los presenta como cualquier otro lugar. Cada ciudadano contribuye al mantenimiento del sistema público sanitario en función de sus ingresos, y todos ellos pueden acceder a tratamiento médico, incluso en los casos que requieren tratamientos más costosos económicamente;  Venezuela, por el contrario, adolece de muchos problemas, pues fundamentalmente el sector privado prevalece y sus servicios son demasiado caros para que una gran parte de la población pueda acceder fácilmente a ellos.

 

Singapur, ejemplo de eficiencia
Continuamos nuestro periplo cogiendo un avión hacia Asia, concretamente hasta Singapur, un pequeño y próspero país que puede presumir de ser -según un informe realizado por la Organización Mundial de la Salud– la nación con el mejor sistema sanitario de su continente, por delante de otras como Japón o Hong-Kong. El motivo es sencillo de explicar: alta calidad de la atención médica y costes bajos para los usuarios.  Tanto la salud de carácter pública como la privada, que conviven en armonía, gozan según los expertos de un excelente nivel en cuanto a atención y servicios.

Peores noticias a ese respecto depara la realidad de otros países asiáticos como India, donde la atención en las áreas rurales es deficiente o directamente inexistente y el gasto del gobierno en la sanidad pública resulta escaso, por lo que los buenos sistemas de salud prácticamente queda solamente accesible a los que puedan permitir pagársela -no demasiados tratándose de un país pobre en su mayoría-.

África, por desgracia, también adolece en líneas generales de muchísimas carencias con respecto a la atención sanitaria, con una alarmante escasez de profesionales médicos y con muy escasos medios materiales para atender las numerosas necesidades de una población que mayoritariamente es muy pobre. Ni siquiera en un país de este continente relativamente próspero, como es el caso de Suráfrica, hay buenas noticias. La sanidad se encuentra en manos privadas, aunque está regulada por la Ley de Planes Médicos, y los costes de la misma son altos. Aunque se trabaja en la creación de unos sistemas de salud pública eficientes y asequibles, todavía queda mucho camino por recorrer en ese sentido.