Seguro de Responsabilidad Civil (RC)

Ante las consecuencias de errores propios o demandas ajenas se ha creado el Seguro de Responsabilidad Civil denominado D&O (directors and officers de sus siglas en inglés).

“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”

¿Sabes de quién es esa famosa frase? No. Esta rotunda y certera sentencia no la inventó el artista Stan Lee y la lanzó al mundo por medio de Tío Ben en los cómics de Spiderman. La frase original es del ex presidente de Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt, y la pronunció hace más de 60 años.

Sin embargo, una máxima así no pasa nunca de moda, sino que pervive en el tiempo. Y tiene una gran aplicación en el mundo presente. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. La que tienen, por ejemplo, los administradores y directivos de las empresas, que invierten una gran cantidad de tiempo y esfuerzo en el desarrollo de su actividad profesional y, si bien pueden disfrutar de importantes beneficios, cuentan también con la presión que conlleva el cargo que ostentan y se enfrentan a numerosos riesgos. Un error suyo no es un error cualquiera, un problema surgido no es un problema más. Todo cobra una mayor trascendencia cuando se asume un cargo de responsabilidad.

Con el fin de garantizar una mayor protección de los directivos y consejeros de las empresas -bien sean pymes o grandes corporaciones– ante las consecuencias de errores propios o demandas ajenas se ha creado el Seguro de Responsabilidad Civil denominado D&O (directors and officers de sus siglas en inglés). Un producto que las compañías aseguradoras ponen a disposición de sus clientes, tratando de contemplar todas las situaciones complicadas que los altos cargos pueden llegar a atravesar con el fin de ofrecerles una cobertura adecuada.

 

Muchos riesgos, muchos terceros, muchas reclamaciones

Gerentes, directivos, consejeros, administradores… son cargos de peso que pueden beneficiarse de suscribir un seguro de este tipo, en busca de garantizar su responsabilidad personal e ilimitada y proteger su patrimonio frente a reclamaciones de terceros derivadas de sus decisiones empresariales. Y hay que tener en cuenta que los terceros pueden ser muchos y de muchos tipos -desde empleados a accionistas pasando por proveedores o acreedores– y que sus demandas pueden no comprometer la continuidad de la compañía o sociedad , sino poner en peligro el patrimonio personal del afectado.

En ese escenario es donde cobra sentido el seguro de Responsabilidad Civil D&O, que trata de cubrir los riesgos que se toman y la responsabilidad de esos cargos ante las reclamaciones. Reclamaciones que pueden ser de muchos tipos: por acoso laboral o acoso sexual, por publicidad engañosa, por errores de gestión en el día a día, por falta de confidencialidad, por falta de pago a proveedores o acreedores, por conflictos con la administración e incluso por situaciones realmente graves como son los procesos concursales de la sociedad donde el patrimonio personal de los administradores y directivos se encuentran peligrosamente expuestos

Hay que reseñar también que el tomador de la póliza en un seguro de este ámbito es la empresa o sociedad, ya se trate de un pequeño comercio o de una gran organización, y que las personas aseguradas son las personas físicas que son administradores y directivos (incluyendo empleados cuando actúen con funciones gerenciales).

 

Coberturas más frecuentes

Las coberturas más frecuentes que presenta un seguro de Responsabilidad Civil D&O, más allá de las que protegen ante las reclamaciones contra la persona asegurada, son éstas entre otras: gastos de defensa con libertad de elección de abogados por parte del asegurado, multas y sanciones administrativas, fianzas civiles y penales y gastos de aval concursal, gastos de publicidad, gastos de gerencia de riesgos de forma previa a una reclamación, gastos de extradición,…

Y es que las pérdidas económicas a las que se puede enfrentar un directivo o administrador en una situación de este tipo son muy elevadas. Con un seguro de este ámbito se soportan los gastos de defensa de los administradores y directivos (costas judiciales, honorarios, etcétera) y el pago de las indemnizaciones, si fuera el caso, que exigieran los tribunales. La mayoría de los gastos bajo estas pólizas se producen por gastos de defensa (ya que se producen procedimientos muy caros y muy dilatados en el tiempo)

Como coberturas principales podemos destacar las ya citadas de responsabilidad por actuaciones negligentes, defensa jurídica, fianzas y sanciones administrativas, así como otras como la de reembolso a la sociedad. Pero un seguro así también puede ofrecer coberturas complementarias como los gastos de restitución de imagen o de gerencia de riesgos, las reclamaciones por disputas laborales o violación de las prácticas de empleo, los daños a los recursos naturales, la extensión de la protección a personas físicas o jurídicas cercanas al asegurado o socias/filiales de éste…

Estudiar las coberturas (y, por supuesto, las exclusiones) de los seguros de D&O que estemos barajando es un paso esencial que los altos cargos deben llevar a cabo antes de apostar por una compañía u otra. Y es que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Lo importante es asesorarse bien antes de decidir las coberturas y los capitales y en esto siempre es bueno contar con un agente de seguros.