Mujeres al volante… ¿seguro diferente?

La habilidad conduciendo es subjetiva y depende de la apreciación personal de cada individuo, pero los datos son claros: las mujeres sufren menos accidentes.

“¡Tenía que ser mujer!” “¡Mujer al volante, peligro constante!”

Estas frases de fuerte componente machista se han empleado y todavía se emplean, bien en un tono de broma o incluso totalmente en serio, por parte de muchos hombres en nuestro país. Hablan de la habilidad de las mujeres al volante, generando un tópico que, no por extendido y repetido, llega a ser cierto.

Porque la realidad es bien diferente: por norma general las féminas son más prudentes y tranquilas cuando conducen, lo que desemboca en una tasa menor de siniestralidad que la del género opuesto. Las estadísticas lo prueban. La mayor o menor habilidad conduciendo de unos y otras es subjetiva y depende de la apreciación personal de cada individuo, pero los datos son objetivos y muy claros: las mujeres sufren menos accidentes y están implicadas en menos siniestros.

Esta realidad tenía que hacer eco en un sector con gran capacidad de análisis y de adaptación a cada situación como es el sector seguros. De un tiempo a esta parte muchas aseguradoras comenzaron a ofrecer seguros de coche más baratos a las mujeres, una tendencia que se frenó hace cuatro años, en el 2012.

 

Un poco de historia reciente

¿Qué sucedió entonces? Que la Comisión Europea adoptó directrices para ayudar al sector de asegurador a aplicar políticas de precios independientes del sexo, después de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminara que las primas diferentes para los hombres y las mujeres constituyen una discriminación por razón de sexo.

Esa decisión, que entró en vigor el 21 de diciembre de 2012, generó un debate importante: por un lado, quienes defendían que la buscada igualdad entre hombres y mujeres debía llevar a una equidad en las tarifas de los seguros de coche (normalmente ellos); por el otro, el de los que consideraban que una posibilidad menor de accidentes debía ir acompañada de una prima más baja en el pago del seguro de auto (habitualmente ellas). Una situación complicada, ya que ambas demandas se antojan justas.

Esa normativa propició que los precios de ambos seguros se equiparasen, aunque en la práctica no se ha llegado a una igualdad total. La normativa europea contemplaba una excepción, al permitir a los estados miembros de la UE autorizar diferencias en función del sexo en las primas y prestaciones de seguros cuando estas constituyeran “un factor determinante de la evaluación del riesgo” y se fundamentaran “en datos actuariales y estadísticos pertinentes y exactos”.

Sin embargo, más allá del asunto de las tarifas algunas compañías han optado por crear un seguro de auto especial para mujeres, tratando de contemplar situaciones específicas y analizar las necesidades propias de este amplísimo colectivo.

 

Coberturas adicionales

De cualquier manera las diferencias de una póliza para féminas no son muchas con respecto a una póliza de auto estándar. Las coberturas básicas de estos seguros de coche son, obviamente, las mismas, pero sí que suelen presentar ciertas coberturas adicionales. ¿Cuáles pueden ser? Veamos un par de ejemplos:

  • Asistencia a embarazadas: dedicada a las mujeres que están en estado  de embarazo y corren el riesgo de sufrir una indisposición a la hora de conducir. En caso de que esto se produzca asegura el traslado de la embarazada a un centro médico y de su vehículo al domicilio.
  • Robo de bolso: contempla una indemnización en caso de sustracción del mismo, siempre que éste se encuentre en el interior del vehículo, e incluso puede ofrecer la gestión de la baja de las tarjetas de crédito.

También hay compañías que ofrecen en su seguro para mujeres otras coberturas que no tienen por qué ser específicas para éstas pero que pueden resultar útiles para ellas: reparación del vehículo in situ, pre declaración de siniestro, servicio puntual de chófer, ayuda doméstica y traslado de los niños al colegio (en caso de imposibilidad física para realizar ambas tareas tras un accidente), robo de silla de bebé, reparación o reposición de equipaje y objetos personales…

Otras empresas, en cambio, optan por la equiparación de hombres y mujeres en materia aseguradora, ofreciendo las mismas coberturas a unos y otras y tratando de responder a sus necesidades sin realizar una distinción por género. Como siempre, el cliente tiene ante sí una amplia oferta disponible y una información completa sobre los diferentes productos a su disposición. Pero la última palabra siempre la tendrá él, o en este caso ella.