Seguros dentales: como cuidar los dientes sin perder un ojo de la cara

La visita al dentista cuenta con una leyenda urbana, mitad en broma mitad en serio, de tortura. En primer lugar, por el pánico que muchas personas sienten a la hora de acudir a estos profesionales médicos; en segundo lugar, por el agujero que cada visita suele dejar en el bolsillo de los clientes. Tal vez no esté de más plantearse la contratación de seguros dentales.

Como hoy nos hemos levantado optimistas veremos el lado positivo del asunto: aunque hay intervenciones (y postintervenciones) dolorosas y molestas, a menudo el león no es tan fiero como lo pintan; y en cuanto a los precios… no vamos a negar que suelen ser bastante elevados, pero también es verdad que el cliente cuenta con un importante margen de acción para que éstos se reducan considerablemente. En definitiva, para que a la extracción de una muela no se le sume la de un ojo de la cara.

Puesto que cada visita al dentista no suele ser barata -y que es recomendable acudir a su consulta al menos una vez al año- tal vez no esté de más plantearse la contratación de un seguro dental. Además, aunque esta especialidad de la medicina se integra en catálogo de servicios del sistema público de salud, no ofrece una cobertura total al usuario, ni mucho menos. Muchos tratamientos dentales no están disponibles de manera gratuita, por lo que si se necesita una atención completa en casi todas las ocasiones es preciso acudir a un dentista privado.

Ante esta situación aparecen, como es lógico, los seguros dentales. Las aseguradoras ponen a disposición del cliente una amplia oferta de este tipo de seguros, bien como una cobertura asociada al seguro de salud o bien como un seguro independiente, es decir, seguros dentales como tales. Vamos a ver un poco más sobre esta modalidad del seguro médico: qué tipo de modalidades presenta, cuáles son las coberturas que ofrece… y sí, también hablaremos de precios.

 

Un seguro diferente

Lo cierto es que los seguros dentales cuentan con numerosas características específicas que los hacen diferentes. Quizás la principal sea la que funciona habitualmente con franquicia.

Nos explicamos. Dependiendo de cada aseguradora, lo habitual es que en función de la póliza que contratemos, por un precio anual reducido, los seguros dentales incluyan gratuitamente los servicios más básicos -consultas, urgencias, limpiezas bucales, alguna prueba diagnóstica- pero no así el resto de servicios, los de un coste más elevado. Lo más frecuente en estos casos es que la compañía aseguradora proporcione a su cliente un importante descuento con respecto al precio estándar, el que costaría la intervención en caso de no tener seguro.

Como dijimos antes, otra posibilidad es la contratación de un seguro de salud con cobertura dental, que no tiene por qué ofrecer los mismos servicios que el de una póliza exclusiva. Es importante conocer tanto las coberturas como el cuadro médico, en cuanto a centros y a profesionales, que tenemos a nuestro alcance. Información antes de la contratación es la mejor receta para suscribir un seguro que cubra con todo lo que necesitamos, tanto nosotros como nuestra familia.

 

Sigamos hablando de pasta…

Pero volvamos a hablar de pasta, y no precisamente de la dentífrica. Más allá de los servicios gratuitos y los descuentos en el precio de los de pago, la contratación de un seguro dental puede ofrecer numerosas ventajas económicas más al asegurado. Por ejemplo…

  • Beneficios familiares: los niños (mal que les pese) suelen visitar más a menudo al dentista que los adultos y podrían beneficiarse de esa manera tanto de las coberturas básicas, las gratuitas, como de las ampliadas de un seguro dental.
  • Sin periodo de carencia: algunas compañías de seguros ofrecen la posibilidad a sus clientes de utilizar los servicios del seguro que acaban de contratar de manera inmediata, sin que éstos deban esperar a que concluya un determinado periodo de carencia.
  • Ventajas fiscales: pueden obtenerse tanto si se trabaja como autónomo como si la empresa para la que se trabaja contrata el seguro en favor de sus empleados. El beneficio se puede traducir, siempre dependiendo de cada situación, en una deducción en el IRPF.

Sí, sí, ya sé lo que pensáis, y estoy de acuerdo: pese a todo ello acudir al dentista es caro y no deja de ser una experiencia poco agradable. Pero ya que es un aspecto relevante para nuestro bienestar, y que no nos queda otra que cuidar de nuestra salud bucal, no está de más estudiar las diferentes opciones que tenemos a nuestra disposición. Entre ellas, la contratación de un seguro dental puede suponer un alivio importante no sólo para nuestra boca, sino para nuestro bolsillo.