Seguros de suspensión de espectáculos: Para que el espectáculo pueda continuar

Contratando un seguro de suspensión de espectáculos pueden tener la espalda cubierta ante los imprevistos que puedan arruinar ese evento en el que han invertido tanto tiempo, trabajo y dinero.

Imagina que has organizado un campeonato de fútbol al aire libre en verano. Te ha costado mucho tiempo, esfuerzo y dinero, pero estás seguro de que recuperarás con creces la inversión. Vienes de 97 días de sol consecutivos y, con buen criterio, piensas que lo normal es que se prolongue el buen tiempo un par de jornadas más. Sin embargo, justo el día antes de que se celebre la competición cae una lluvia torrencial que deja los monzones a la altura del betún, anega completamente los campos y hace imposible la práctica de cualquier actividad deportiva que no sea piragüismo. ¿Cómo se te queda el cuerpo?

Ahora supón que eres el organizador de un concierto. Has conseguido atar a la estrella musical del momento, el artista de moda, todo un fenómeno de masas. Es un negocio seguro, piensas. La sala se llenará, el público disfrutará y obtendrás una gran recompensa económica a tu trabajo. Sin embargo, un par de días antes del evento te llama el representante de la estrella. Su representado está enfermo y, su médico, ha impedido su actuación. Tragas saliva, sin saber si chillar o llorar. Te han dejado a la intemperie, por decirlo de una manera fina.

 

Situaciones como estas se pueden dar, porque la vida tiene un componente imprevisible que la hace rica… pero también compleja y cruel en ocasiones. Por fortuna, el sector asegurador trabaja precisamente para ofrecer soluciones incluso en estas situaciones imprevisibles, pero reales, como las que he citado anteriormente.

La buena noticia es que las empresas organizadoras pueden tener la espalda cubierta ante los imprevistos que puedan arruinar ese evento en el que han invertido tanto tiempo, trabajo y dinero. ¿Cómo? Contratando un seguro de suspensión de espectáculos como el que ofertan las mejores compañías aseguradoras.

Un producto de este ramo es un seguro dirigido, por lo tanto, a aquellas empresas organizadoras de eventos que deseen proteger la inversión realizada en la organización de un espectáculo ante el supuesto de que, debido a diferentes motivos previsto en la póliza, no sea posible la normal celebración del acto organizado.

 

Causas principales

Las causas principales son, precisamente, las dos citadas como ejemplo. Por un lado, la acción de los fenómenos meteorológicos, siempre que estos alteren significativamente el correcto desarrollo del espectáculo o impidan su celebración. Hablamos de lluvia, nieve, pedrisco, viento o de inundación.

Por el otro, la incomparecencia del artista. Siempre, eso sí, que esta sea debido a una causa seria y objetiva que pueda justificarse: una enfermedad, un accidente, un fallecimiento del protagonista o de un familiar directo…

También hay que decir que, más allá de estos supuestos, hay decenas de circunstancias imprevisibles que podrían darse y desembocar en la no celebración de un evento de este tipo. Deberemos tener claro antes de suscribir un contrato hasta qué punto estamos cubiertos por la compañía de seguros por la que hayamos apostado y sería recomendable que cada uno de los riesgos pudiera analizarse de una manera individualizada.

Un seguro de este ramo cubre por lo tanto las perdidas del organizador por cancelación, interrupción temporal, la suspensión el aplazamiento de eventos variados culturales, deportivos, festivos, etcétera.

 

Dinero como protección

La protección viene, como es lógico, en forma de dinero. El seguro de cancelación de espectáculos cubre al empresario con el abono de los gastos y costes fijos que se hayan desembolsado, siempre que estos no sean recuperables. Por ejemplo, salarios y seguridad social, publicidad, alquileres, infraestructura…  De esta manera el mal es menor y la cancelación de un evento, aunque siga suponiendo un problema importante, deja de ser una noticia trágica.

Hay que decir además que un producto de este tipo no sólo puede interesar a las empresas dedicadas a la organización de eventos, sino, por ejemplo, a comisiones organizadoras de fiestas, administraciones públicas.

Por último es importante reseñar que la compañía de seguros por la que apostemos querrá siempre conocer los detalles de la organización del espectáculo que queremos asegurar, entre los que se incluirán los conceptos que deben ser objeto de cobertura. La prima a abonar será habitualmente ajustada a la importancia del acto, dependiendo de la magnitud del evento, su ubicación y coste, así como el mes del espectáculo y otros parámetros secundarios, pero la tranquilidad que supone estar cubierto ante un imprevisto no tiene precio.